domingo, marzo 20, 2016
Assemblage#1 - 0fr galerie - Paris - 2016
viernes, junio 06, 2014
Re-Work , Aparicion
Maria, entre las millones de cosas que solo ella puede hacer, realiza escenografías para cine y tv. Para la película de Javier Torre sobre la vida de Lola Mora, realizo varias reproducciones del pintor italiano Paolo Francesco Michetti, maestro de LM. Son reproducciones de un trabajo en proceso del artista, que se encontraban en la instancia taller.Su labor como escenógrafa le impuso realizar trabajos por encargo que de otra manera ella creería no haber hecho: aprende en la obligación del encargo, trabajando para otros, por hacer cosas que no son de sus referencias directas o sus formatos comunes (como telones inmensos). Todo gran ejercicio nos fuerza a transitar nuevos caminos. Recuperando una de estas telas work in progress del pintor italiano, Maria intenta tergiversar un precepto histórico, llevando la efigie de un impresionismo de finales de siglo XIX a una evocación de estilo prerrafaelita, con resoluciones propias del Medioevo tales como los cielos que se recortan, la proporción jerárquica de los personajes, la visión cenital (una connotación más que espiritual donde cielo y tierra se confunden, sin un horizonte claro que los separe). Fiel a las figuras, toma los elementos de la pintura pastoril: las campesinas, las ovejas, pero inventa una nueva historia, una alegoría, donde la pastora de las pastoras como una diosa se le aparece a la figura más terrestre que sostiene un corderito. Entre las dos, el arbusto en llamas que recarga este encuentro mágico, situándose justo ahí entre las miradas de la mujer y la diosa. Elije esta tela entre las otras reproducciones, quizás, porque en una de sus últimas pinturas también actúan dos mujeres y la intervención le devuelve una incursión al estudio de las ovejas, mirando muchas fotos con la notebook al lado del lienzo. Maria le insufla una fe personal a este encargo de hace 15 años a modo de re bautismo También dice que se reconcilia con la "Primavera" de Botticelli en un acto de seducción entre lo antiguo y lo moderno, abriendo nuevas brechas en su labor para seguir explorando, trabajando y aprendiendo.
El supuesto, a la manera de la antropofagia brasilera, es que ésta interacción de elecciones y devoluciones, de idas y vueltas, genera el intersticio donde cada persona revela su mecanismo, como un CPU abierto. El procesador ante todo… (Procesa).
Arrancamos con pintura sobre pintura, la propuesta fue una intervención sobre imagen de otro. Lo sucedido sorprendió: la profundidad de la contraseña más allá del usuario, medios y soportes, el gesto de la consigna despojado de cualquier prejuicio, se reveló inconmensurable… (Explora).
Para este proyecto, el grupo que expone respondió 5 preguntas a modo de machete. La diversidad esta subrayada en las obras y en los procesos evidentes de cada uno pero a la consulta sobre qué resultado les devuelve la intervención como accionar, se repetían las palabras aprendizaje, apertura, crecimiento, alquimia. Uno no es sin el otro. Nos reunimos y podemos generar un nuevo conocimiento desde la construcción grupal.
Otra particularidad de las intervenciones que se hacen hoy presentes, es que el valor agregado está íntimamente ligado con el sistema de producción desde una connotación afirmativa, no como en otras obras donde el eje de la intervención es irónica o deconstructiva con un juicio de valor pernicioso como objetivo mismo del artista: acá no se busca rebajar el valor de la cosa, sino hacerlo progresar: reinventar, re bautizar, revelar, reconciliar, renovar, reconstruir, restaurar, reciclar, redefinir, remodelar, reinterpretar, reformular, reiniciar."
jueves, diciembre 09, 2010
"Te hice un poema" Diana Aisenberg
Meri mirá, puede ser que
el poema completo resulte ideal
para recorrer la ciudad
y los lagos.
Octubre 2010
viernes, noviembre 26, 2010
PintorAs, texto de Xil Buffone
20 pintorAs
- "Hola, ¿cómo estás? ¿estás pintando?. Podríamos hacer algo juntas…"
Un encuentro sin bombos y platillos, ni postulados rimbombantes, ni defensas trilladas. Juntarse. Una suma rizomática de 20 artistas argentinas en una red bastante federal.
Diana Aisenberg, Constanza Alberione, Carla Bertone, Florencia Bohtlingk, Claudia del Río, Verónica Di Toro, Maria Guerrieri, Silvia Gurfein, Graciela Hasper, María Ibáñez Lago, Fernanda Laguna, Catalina León, Valentina Liernur, Mariana López, Valeria Maculán, Adriana Minoliti, Déborah Pruden, Inés Raiteri, Leila Tschopp y Paola Vega.
Convocadas por Paola Vega y Adriana Minoliti ocupan varios pisos del macro ( 2º, 3º, 4º, 5º, 6º y 7º) se van escalando las salas cada una con su atmósfera, muy pictóricas, muy sensibles.
Una celebración acuosa, lunar del color. Mundos odilones-redones. Paletas desaturadas con tonos pastel e imaginarios calientes. Espacios más gráficos como los de Gachi Harper, coloridos y estructurados.
Ensumma, la inauguración era una fiesta de chicas interprovinciales de pintoras y amigas. Un gesto de floral comunidad virtual que, vegetalmente, sabiamente, pinta.
"Lo que une, lo que provoca el encuentro es, una vez más, la producción.
Sin reclamos ni reivindicaciones.
Sólo la vindicación de la potencia de la tautología:
Somos lo que somos: pintorAs", escribe Roberto Echen en el catálogo.
La muestra recorrerá otros museos y salas de arte del país.
Xil Buffone
"Paraná arrancá. Crónicas de Marzo 2010".
Revista "Anuario2010", Rosario 2011. Nº1
domingo, agosto 29, 2010
sobre PintorAs, en pagina 12 Rosario
Lejos de reclamos y reivindicaciones
Curada por Roberto Echen -que esboza una mirada de género anclada en la Edad Media y desde el vamos da por muerta a la pintura-, la exposición tiene un tono general posmoderno y cool, pero se destacan obras genialmente singulares.
Por Beatriz Vignoli
Hasta el 13 de abril puede verse la muestra pintorAs, que reúne en los pisos 2, 3, 4, 5, 6 y 7 del MACRO (Museo de Arte Contemporáneo, Bv. Oroño y el río) obras de 20 pintoras argentinas contemporáneas: Diana Aisenberg, Constanza Alberione, Carla Bertone, Florencia Bohtlingk, Claudia del Río, Verónica Di Toro, Maria Guerrieri, Silvia Gurfein, Graciela Hasper, María Ibáñez Lago, Fernanda Laguna, Catalina León, Valentina Liernur, Mariana López, Valeria Maculán, Adriana Minoliti, Déborah Pruden, Inés Raiteri, Leila Tschopp y Paola Vega.
"Sin reclamos ni reivindicaciones": tal es la paradójicamente mansa consigna que esgrime el curador, Roberto Echen, director artístico del Castagnino+Macro, quien se hace cargo de que la pintura se ha convertido en algo así como lo "otro" del arte, y propone: "Pensar en algo tan establecido (pilar, si los hubo, de las artes) como la pintura y sin embargo devenido casi un cadáver viviente, una especie de regreso de los muertos vivos de las artes visuales". (Desde estas páginas se dijo hace un par de años algo parecido, pero no era precisamente ésa la idea). Echen está así invisibilizando en su tono de denuncia el hecho de que las políticas de las que él participó fueron, en parte, las que relegaron a la pintura a su actual condición marginal. Y en tanto otro con "A" mayúscula ("Autre", diría Jacques Lacan), la pintura coincidiría con la mujer, quien según Echen, vendría a ser algo así como "lo otro" de la cultura: "La mujer, género que supuestamente no tendría emergencia, ya que estaría como dato previo, y desde siempre, en eso que se llama naturaleza", escribe Echen, en pleno siglo XXI, retomando intactas algunas ideas muy bonitas de la Edad Media. Por supuesto que el feminismo brilla por su ausencia (¿acaso porque se cree erróneamente, desde un cierto voluntarismo progre, que se ha progresado hasta el punto de ya no necesitarlo?) en esta muestra donde sin embargo, en medio de un tono general más bien posmoderno y cool, se destacan algunas obras genialmente singulares.
Las pinturas de Mariana López, frente a las de Diana Aisenberg en el piso 7 (una ubicación que no las favorece, que las deja un poco a trasmano) dejan ver parte de una obra tan solvente como personal. Textos, fotografías y objetos nutren estas imágenes atravesadas por lo cotidiano, quizás un poco demasiado intimistas pero que exceden el contexto de referencia de sus temas al explorar con seguridad y decisión aspectos del problema del lenguaje plástico. Éstas están entre las obras más independientes, más autónomas de la muestra, donde menos pueden rastrearse influencias de las modas y las tendencias actuales. Con igual libertad se despliegan las imágenes de Aisenberg: páginas acuareladas y doradas de una búsqueda tanto artística como espiritual. Son las obras más figurativas de la muestra y también las que más dicen, en tanto sus figuras reescriben desde tradiciones excéntricas modernas aquellos arquetipos femeninos tradicionales que remiten a un cierto poder, en el mejor sentido de la palabra poder.
La rosarina Constanza Alberione, en el piso 4, encara la figura en esas formas prerrafaelistas y esos contrastes mínimos en clave alta que hace tiempo vienen haciendo las delicias de su público. Con toda su delicadeza, el mensaje es subversivo: Alberione se le anima a la inversión del lugar de la mirada. El cuerpo desnudo que posa yacente es el de un hombre joven, quizás un amante; el título de la obra es una declaración de amor, y el efebo sostiene entre sus manos un cuadro con cuatro letras que parecen remitir a algún apodo íntimo de la autora. La narrativa que estas imágenes construyen se halla próxima a aquellas historias trágicas de mujeres artistas que bien podrían haber sido investigadas para esta exposición, según una fuente que prefirió no revelar su identidad ("Se enamoraban de sus maestros, se quedaban solas...").
En el minoritario rubro del pathos que ofrece pintorAs, la pieza sin duda más conmovedora es "18.11.98.18.11.08", una pintura sobre durlock de Catalina León (ganadora de una de las ediciones del premio Petrobras) que combina fragilidad y monumentalidad maquilladas con dosis gozosamente abrumadoras de azar surrealista. Diminutas notas a lápiz, figuras de animales y plantas en un espacio descentrado generan un enigmático palimpsesto figurativo donde lo que prevalece es el placer sensible.
Florencia Bohtlingk también sorprende, en el piso 3, con una denuncia de las condiciones del neocolonialismo, plasmada particularmente en dos pinturas de gran formato que toman prestados elementos del modernismo americanista del grupo Litoral: "Modelo vivo" y "La timba". Hay ecos de Leónidas Gambartes en estas obras, que desarrollan aspectos formales a partir de aquellos lenguajes más politizados del siglo veinte. Otra más reciente, "Restos umbanda en la orilla", remite a lenguajes más contemporáneos pero es más decididamente formalista.
María Guerrieri, en el piso 4, despliega a lo largo de una serie de obras en pequeño formato un personalísimo lenguaje de imágenes míticas y geometría sensible, donde el trazo del pincel desarrolla todo un estilo y la línea de color sobre fondo azul oscuro remite a los bordados sobre terciopelo. El tono es ligero, amable. En el piso 6 se destaca María Ibáñez Lago con un mundo propio de mujeres en trajes de época, elementos orientales y perspectivas a vuelo de pájaro que evocan tanto a Brueghel como al arte persa. Una de las obras es un friso en papel escenográfico que semeja un manuscrito iluminado o un papiro (un formato de obra que se usó bastante en los años 80).
De entre las abstractas, se luce Silvia Gurfein, quien viene desarrollando desde hace años una obra sólida y seria, cuyo eje constitutivo es la imposible voluntad de pintar la música. Retoma planteos modernistas extremos, ideas que quedaron en el camino del siglo veinte como meras propuestas de experimentos, pero que en sus manos logran el milagro de producir una genuina traducción interdisciplinaria. En la obra aquí presentada, fragmenta el soporte para enfatizar el carácter lineal de lo melódico.
Trabajan muy pulcramente con la geometría varias artistas de esta muestra: Verónica Di Toro con su serie de alto impacto visual y excelente factura titulada "Simetrías"; Carla Bertone con su instalación "Destellos y diamantes", una apropiación de la geometría Madí, de las subdivisiones del constructivismo y de las formas puras del Arte Concreto, que evoca a la vez pequeños portarretratos vacíos en clave de racionalismo kitsch; Inés Rainieri, quien reescribe en versión propia la "Farfalla" de Petorutti en múltiples imágenes seriadas, repetidas al infinito como si se tratara de empapelados antiguos; y Leila Tschoop con una de sus "Terrazas", que profundizan desde una mirada americana hacia los antiguos métodos agrícolas una búsqueda centrada en la arquitectura.
Pareciera que el conflicto principal aquí no es el tema del género, sino el diálogo endogámico y ensimismado de la pintura consigo misma. Diálogo que sólo en raras ocasiones se dispara hacia el diseño, roza cuestiones extrapictóricas tales como el problema del cuerpo femenino y revela los vasos comunicantes entre el modernismo pictórico y la moda: todo esto sucede en las figuras maquínicas que inventa Adriana Minoliti, particularmente en sus piezas más logradas, tales como su "Díptico".
Tres damas de los noventa se muestran a la altura de las circunstancias con obras provocadoras o experimentales, interesantes (una vez más) en virtud de los intertextos que establecen, pero también del impacto que causan y de la importancia de la figura de artista que sus autoras han sabido forjarse. Ellas son Graciela Hasper, Fernanda Laguna y la rosarina Claudia del Río. En otros casos, simplemente, sobra concepto y falta taller: el post conceptualismo en pintura se muestra demasiado sobrecargado por el peso de las influencias de la estética del Rojas y del Neo Geo para emocionar o resultar innovador. Ante semejantes tendencias tan autorreferenciales (pintura acerca de la pintura), es fácil decir que la pintura es un zombi o un muerto vivo que regresa. Pero si la muestra hubiera incluido obras poderosas como la de Paula Grazzini o la de Jorgelina Toya, se vería que no es tan así. Que tanto la pintura como las mujeres tienen mucho que decir.
Mario Caporali
“En el tigre, por ejemplo. Van, se quedan un tiempo, voy y los retiro para que no polucionen”.
Referentes actuales: Murales chinos del desierto de Gobi. Sagas míticas.
Prefiere llegar a los temas a través de cierto automatismo. Seguir las instrucciones del cuaderno. Dejar que aparezcan las escaleras para subir a los lugares por ejemplo. Dejar aparecer ballenas originarias y pueblos. María imagina la trasmutación en las vértebras del cetáceo y se ríe. Es como si contara un cuento que ya contó muchas veces, o como si dejara que una historia se descubriera a través de ella. María como médium, y la historia que se cuenta no se sabe por qué corno.
domingo, agosto 10, 2008
a vuelo de pájaro
pintura de 18m x 60cm
desplegada en galería Masotta-Torres . Octubre 2008
muestra junto a Gabriela Gutierrez
Encanto Sucurí
Texto de Diana Aisenberg
Maria Ibáñez Lago
A vuelo de pájaro
Una vivencia diurna. Un fragmento dictado a una conciencia imbuida de un ser celestial. Algo luminoso, misterioso, incluso temible. La luz, verdad y espiritualidad pura. Lo lleno de luz. Temor y esperanza. Mundo aéreo. No hay principio ni fin. El artista decodifica y la escena que precede, enuncia el porvenir de un recorrido lineal. Oír y leer. El Espectador serenamente conducido por las alturas, sobrevuela un libro abierto. Planea hacia la imagen midiendo distancias sin tener en cuenta los accidentes terrestres. Retorna una y otra vez a situaciones de fe. El punto de vista es omnisciente. Una voz épica infinita relata escenas de una cultura que pelea por sobrevivir. Sagas de los pueblos en tiempos anteriores a la existencia del automóvil. Hay desplazamientos que producen secuencias temporales vistas en simultaneo. Hay una flor blanca y una flor negra. Las flores son la sustancia por la cual hay pelea. La materia prima, el elixir, a su vez, el agua.




sábado, septiembre 22, 2007
CARLOS NUNES presenta
Llegada al fuertefragmento de pintura en rollo de 0.60 m x 16 m
Maria Ibañez Lago.
E suas histórias.
Eu uma vez disse a Maria que seus desenhos e pinturas me faziam recordar a minha infância na Escola Waldorf, as cores suaves e ao mesmo tempo fortes, as construções geométricas não muito geométricas e os personagens que parecem que estão em conto.
Hoje eu posso dizer que mais ainda me lembra a infãncia, mas agora são as histórias que algum dia escutei.
Maria agora pinta e desenha em rolo, são metros e metros de uma grande tela que se desenrola de um lado para enrolarse do outro, e nesse meio tempo uma história se passa.
São histórias vindas de algum lugar. Maria tem um processo de trabalho mediúnico, as histórias não tem um roteiro fechado, ela deixa que as histórias aconteçam sem se preocupar com a rasão, para que cada um de nós reconheça nelas as suas e las imagine. Pode ser a epopéia de um povo ou um conto fantástico com personagens e signos em uma narrativa horizontal.
Para se desfrutar do trabalho de Maria é necessário tomarse um tempo, o tempo da narração, o tempo de escutarse uma boa história. Um universo para se entregar a imaginação. Um livro sem páginas nem palavras.
sábado, junio 16, 2007
LO QUE SE MUESTRA LO QUE SE VE


Leandro Tartaglia
Lo que se muestra, lo que se vé
Galería Crimson, 2006

1 - Neue Palais de Postdam, Alemania, 14:00 h.
Una pieza importante es exhibida: muchas personas miran una pintura expuesta, aislada. Alguna de todas esas personas desea levantar una de sus manos e intentar tocar la obra. Tal vez para hacerla más visible, tal vez para completarla.
La obra mostrada es Incredulidad de santo Tomás de Caravaggio (1559). En un detalle vemos el dedo índice de santo Tomás atravesando el cuerpo resucitado de Cristo. La mirada del personaje no está sobre el cuerpo; está, hacia fuera de la imagen, perdida. Que el dedo compruebe aquello que la mirada no cree.
2 - Galería Crimson, Buenos Aires 2006.
“El alma que te habita es también la mirada del cielo que te incluye” Olga Orozco.
Claroscuros, arquitecturas, cuerpo, piel, espacio. Hacia adentro o hacia fuera. Parados en un puente que une las dos obras: la piel. Vamos a transitar ese puente con nuestro ojo-dedo, que comprobará cada uno de los pasajes, cada uno de los hechos, en cada imagen, en el recorrido que traza la muestra; entrando a veces en la transparencia que deja ver una casa desde la cual se proyectan llamas, y en otros casos la superficie rígida, tersa, palpable. La superficie es atravesada al mirar. Rebota y refleja una mirada siendo mirada. Las piezas muestran lugares, a veces tapados por tierra, otras veces escondidos en arquitecturas.
Entrada: el espectador mira. Salida: él, que mira, se ve, mientras camina de cuadro en cuadro, en presencia del reflejo, a través de la mirada de otro. El espectador es quién atraviesa esta fina capa de piel en cada una de las imágenes, sin que importe ya a quién pertenece. Solo, indagando, con el ojo-dedo que intenta medir el brillo, las luces, el espesor, las figuras. No importan las ventanas, porque en ellas nunca hubo vidrios. Importan las aberturas que nos conducen por cada superficie, llevando la información de cada centímetro cuadrado. Se puede mirar con el cuerpo. Porque el espacio surge de la forma, la acompaña, la decora. El cuerpo es el volumen que determina el resto del mundo, es aquello que está siendo mirado. Aquello que en el acto de pintar se comprueba, se palpa. El cuerpo-casa donde el aire de la respiración conecta los espacios (exterior-interior) o el cuerpo constituyendo una mirada sobre la historia del arte. Tanto una como la otra mirada dan cuenta de una distorsión rodeando al cuerpo. Ese ruido es creado por el modelo: la reproducción. En una, a partir de cuadros históricos; en la otra de manuales de anatomía, dándole a las piezas de esta muestra una relación simultánea de cercanía y distancia de aquello que se mira.
Mari observa imágenes clásicas donde se representa la mujer (Ofelia, Magdalena, Narcisa, Eva) y las atraviesa, haciendo que su mirada acerca de la historia del arte se vea en cómo las representa. Sus personajes están iluminados y tratados de manera que se reflejen separados del mundo que los rodea. Un mundo que los cruza y que los mira. Vemos que se contemplan cosas pequeñas, detalles; se habla con los objetos a partir de la observación.
Ibáñez Lago determina el cuerpo-casa como una arquitectura transparente, desde la que todo se proyecta. Los colores y las formas se originan allí. La luz se vierte desde el interior del cuerpo, creando en la imagen un centro, relacionando el adentro con el afuera; dándole valor al vacío contenedor, a la posibilidad de que éste se llene y se vuelva a vaciar. Y así se extiendan, los límites del cuerpo más allá de su forma.
Cada una ilumina desde diferentes lugares, una sobre los cuerpos, la otra desde los cuerpos; la piel atravesada comprueba la mirada sobre la historia del arte o sobre el cuerpo como casa. Y los movimientos se vuelven circulares; el flujo se desplaza por la superficie y el fondo, moviéndose lentamente sobre esa mirada que mira y observa, palpando con detenimiento y detalle, al individuo espiritual e histórico.
Leandro Tartaglia, Octubre 2006.
domingo, abril 16, 2006
La casa, el cuerpo, el alma. Dibujos





"es un diamante en bruto"
"el dormitorio es el lugar del despegue"
"una casa de siete puertas"
Es decir las ventanas
(para no ver los rostros pintados de los cristianos)

Si el cuerpo es el espacio del acontecimiento teatral (tanto para el actor como para el contagio con el espectador), los teatristas adquieren estatuto de chamanes o sacerdotes de una religión restaurada, a la vez nueva y ancestral."


"ojos de hielo"
"el cuerpo es la prisión del alma"
"es un témpano"
sábado, abril 15, 2006
La casa, el cuerpo, el alma. Dibujos
domingo, noviembre 27, 2005

María Ibánez Lago - Viviana Macías
las aguas ruidosas enseñan a cantar a los pájaros y a los hombres,
a hablar, a repetir, hay una continuidad
entre la palabra del agua y la palabra humana.”
Gaston Bachelard

Esta obra habla de un tránsito que “lleva a otras partes la vida”.
Habla de historias, a través del entretejido de palabras e imágenes. De un lugar de circulación en el que transcurre la vida y fluye como el agua, como la sangre en las venas.
Compara a un lugar, en este caso el Delta del río Paraná, con un organismo vivo, y crea un entrelazado de pedidos, traslados, trabajos, mensajes, tejiendo historias de vida.
Se trenzan las imágenes y las palabras así como se trenza en esta obra el negativo fílmico, que, como una fibra de adn, atesora la memoria.

A manera de un zoom o una lupa podemos ingresar en estos relatos, permitiéndonos una vista en detalle, un primer plano, siempre fragmentario, parcial.
El murmullo que crean los sonidos del agua, de palabras, de pájaros, de lanchas, es materia constitutiva de esta trama.
Son fragmentos de aquella vida en tránsito, circulando por las aguas del delta.
sábado, julio 23, 2005
dibujos
…Ayer, tuve de pronto la percepción de que había incorporado el concepto de “la casa es el cuerpo” en mí. De repente viví “el cuerpo es mi casa” pero unido a la percepción que antes el cuerpo me salvaba de las grandes crisis y hoy, por la primera vez, el inconsciente podría salvar al cuerpo… el cuerpo es la casa que en mi trabajo me liga al mundo, me hace crecer, y esto se opone a las series anteriores en las que el hombre era su propio objeto.
Lygia Clark
«De même, j’aime être parfaitement claire quand je parle. J’aime être une maison de verre. Mon œuvre est sans masque et c’est pourquoi, en tant qu’artiste, la seule chose que je puisse partager avec d’autres, c’est cette transparence. »
…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois
casa, prisión, cuerpo, alma

la torre china interior

la azotea es la coronilla

ventanas del alma


crece desde el pie
lunes, julio 18, 2005




Proyecto “Cubo”
Casona de Los Olivera.-2005.
Este cubo, como espacio a habitar, es lo que convoca a estas tres artistas, María Ibáñez Lago, Viviana Macías y Silvina Romano, a desarrollar la idea de “habitat”, como lugar en donde varias especies encuentran una manera de convivencia.
En este espacio, María Ibáñez Lago despliega sus réplicas de un sistema orgánico. Construyendo una circulación entre el adentro y el afuera, casi como si en su habitar fuera necesario que se respire.
Silvina Romano presenta una “araña” que teje su red y repara sus desgarros, creando los espacios de una arquitectura íntima.
Viviana Macías incorpora la palabra que fluye y se entrelaza, dotando a ese habitar de la necesidad de “palabras y silencios” necesarios para la comunicación.
Estas artistas construyen un tejido global, donde las obras interactúan entre diálogos y tensiones y se rescata la idea de los recursos orgánicos empleados en la convivencia .
Como un cuerpo vivo el “espacio-cubo” respira, habla, repara...
domingo, junio 26, 2005





Historia Natural
trenzados de negativos fïlmicos
Los negativos y películas fílmicas son la materia que construye estas obras , con una trama de fibra cargada de información, que, a la manera de la fibra de adn, por medio del trenzado reconstituye nuevas identidades, en este caso nuevos objetos.
El mundo retratado es del orden de lo natural, pero también de la curiosidad, de lo etnográfico, de lo clasificador; hace referencia a una de las maneras de ordenar el mundo antes de la invención de la fotografía, cuando los elementos de la historia natural se plasmaban en los libros guardianes de la memoria de los hombres a través del dibujo.









